martes, 17 de febrero de 2015

Algunas consideraciones sobre el escenario político después de la encuesta CEP.



Esta columna es de Septiembre del 2014
Actualmente la ciudadanía se está movilizando, muchas veces de manera espontánea y por cuestiones muy particulares, buscando recibir el apoyo de otros. Este aumento de las movilizaciones en los últimos años (con ciclos de ascenso y de calma) es de esperar que se acreciente y acelere en este gobierno,  hasta que esa fuerza haga saltar la lucha a una nueva fase, o hasta que sea domesticada y enmarcada por una reforma en el sistema político y económico.
Los diversos estallidos sociales en nuestro territorio solo vienen a mostrar que hoy existe un descontento y un problema de representatividad de las coaliciones que se han mantenido en el poder hace ya más de 20 años. El modelo de acumulación neoliberal se encuentra en una crisis estructural que contrapone gobernabilidad con crecimiento.  De ahí que irrumpen otras fuerzas políticas y nuevos actores incluso en el Congreso, quienes de alguna u otra manera buscan resolver esta contradicción interna del modelo, provocando en algunos casos, que sectores conservadores de ambas coaliciones, que antes no tenían confrontación política, hoy estén siendo confrontados y obligados a sacarse la careta.
Cuando se conocen las cifras de la encuesta CEP, señalando que el gobierno tiene solo un 30% de aprobación,  se instala un nuevo escenario político, que nos dice que la Nueva Mayoría no logra recomponerse y carece de legitimidad popular. Este escenario abre amplias posibilidades para el desarrollo de la lucha independiente de los sectores populares, a nivel de base, en variados sectores sociales; Y también,  posibilidades concretas para el desarrollo de la lucha legal-institucional frente a la debilidad e ilegitimidad de la clase política.
Sin embargo, la crisis del bloque dominante, del sistema político y del modelo económico no son lo suficientemente fuertes como para hacer caer al sistema por sí solo y el movimiento popular no tiene ni la fuerza ni la alternativa con la cual derribar y reemplazar a la institucionalidad vigente.
La crisis de legitimidad y representatividad seguirá acrecentándose mientras no se reforme realmente el sistema binominal o mientras una fuerza política alternativa de carácter reformista no ingrese al sistema para reconfigurar el orden de los partidos. Este escenario indica que debe comenzar a elaborarse un referente contra-hegemónico, que de la coherencia necesaria a las diversas luchas que hoy se levantan, como plataformas de lucha para quienes ven la posibilidad de cambio. Finalmente, están las condiciones para que una fuerza política alternativa de carácter popular y de clase tenga posibilidades de desarrollo en el mediano plazo y cuente con condiciones para crecer, fortalecer y fortalecerse en la lucha popular e ir quebrando las posiciones ganadas por los representantes de la clase dominante.
¿Es momento de las organizaciones sindicales y su lucha?
La encuesta CEP también nos muestra otro aspecto de este nuevo escenario político: Para la ciudadanía, la confianza de los sindicatos aumento de un 18% a un 21% en los últimos tres años.
Este pequeño dato, es una demostración más del descontento que se ha generado con los tremendos niveles de segregación y desigualdad en el Chile de hoy, donde las utilidades de las grandes empresas son millonarias, mientras el 86,9% de los trabajadores en Chile gana menos de $ 700.000 pesos líquidos al mes (Fundación Sol). El discurso gubernamental del “Chile de Todos” solo es para disfrazar el fortalecimiento de los pilares que sostienen al capitalismo en Chile en su forma “Neoliberal”. Si el gobierno no representa el bien común; Si los “representantes” legislativos administran sus cargos para hacer “caja”; Si la justicia parece funcionar para un puro lado; Si la dirigencia máxima de la CUT, en vez de defender los intereses de los trabajadores, se encuentra de rodillas frente a los poderosos, buscando la contención de la movilización y las reivindicaciones del mundo laboral, algunos sindicatos, a diferencia de todos los anteriores, han comenzado a mostrarle al pueblo que son sus propias organizaciones de base las que están defendiendo realmente sus intereses.
A lo largo de nuestro país día a día aumentan las huelgas y las demandas por mejoras laborales, además del aumento salarial que para todas y todos es una de las cuestiones fundamentales que debe resolver la autoridad de gobierno. Frente a esto, existen diversas organizaciones que comienzan a trabajar y coordinarse entre sï. Por fuera de la CUT, donde hoy no sienten representación, y también desde dentro de la central, diversas organizaciones entran en discusión interna acerca de la conveniencia de continuar afiliados a esta.
Esos sindicatos, federaciones, confederaciones están luchando por el fin al subcontrato y la camisa de fuerza del código laboral. Contra la manipulación y el control que ejercen los partidos del bloque dominante sobre las organizaciones,  y la propia dispersión y desorganización de las organizaciones de trabajadores más conscientes y combativas (O, lo que es lo mismo, su falta de objetivos comunes y unidad).
El desafío es avanzar a una forma sindical inclusiva y con las diversas organizaciones y movimientos sociales. Avanzar en la lucha por el fin al código laboral, por el fin del subcontrato, contra una mayor precarización del trabajo en un contexto de niveles de desempleo aumentando y cifras de crecimiento por debajo de lo esperado. Avanzar por el fin del sistema de AFP.
Trabajadores somos aquellos asalariados y no asalariados, todos somos pueblo trabajador.

Doris Gonzalez
doris.gonzalez@pueblo-libre.cl
@doris_gonzalez_


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