Esta columna fue publicada en la revista Punto Final en agosto del año 2014
En
el contexto político actual en el que la ciudadanía se moviliza, muchas veces,
de manera espontánea, incluso por cuestiones particulares que buscan recibir el
apoyo de otros. Esta alza de los últimos
años es de esperar que se acreciente y acelere en este gobierno (con ciclos de
ascenso y de calma) hasta que esa fuerza haga saltar la lucha a una nueva fase
o hasta que sea domesticada y enmarcada por una reforma en el sistema político
y económico.
Las
diversos estallidos sociales en nuestro territorio que solo vienen a mostrar
que hoy existe un descontento y un problema representativo de las coaliciones
que se han mantenido en el poder hace ya más de 20 años. El modelo de
acumulación neoliberal se encuentra en una crisis estructural que contrapone
gobernabilidad con crecimiento. De ahí
que irrumpen otras fuerzas políticas y nuevos actores incluso en el senado,
quienes de alguna u otra manera buscan resolver esta contradicción interna del
modelo. Provocando en algunos casos, que sectores conservadores que antes no tenían
confrontación política, hoy están siendo obligados a hacerlo y sacarse la
careta.
Cuando
se conocen las cifras acerca de la encuesta cep y que esta pone en un nuevo escenario político al gobierno que
tiene solo un 30% de aprobación, nos dice que la Nueva Mayoria no logra recomponerse y carece de legitimidad
popular , aumentando los porcentajes de la ciudadanía en sus niveles de
posición política en un pequeño porcentaje. Este escenario abre amplias
posibilidades para el desarrollo de la lucha independiente de las masas a nivel
de base en variados sectores sociales;
posibilidades para el desarrollo de la lucha legal-institucional frente
a la debilidad e ilegitimidad de la clase política. Sin embargo, la crisis del
bloque dominante, del sistema político y del modelo económico no son lo
suficientemente fuertes como para hacer caer al sistema por sí solo y el
movimiento popular no tiene ni la fuerza ni la alternativa con la cual derribar
y reemplazar a la institucionalidad vigente. La crisis de legitimidad y
representatividad seguirá acrecentándose mientras no se reforme realmente el
sistema binominal o mientras una fuerza política alternativa de carácter
reformista no ingrese al sistema para reconfigurar el orden de los partidos.
Finalmente están las condiciones para que una fuerza política alternativa de
carácter popular y de clase tiene posibilidades de desarrollo en el mediano
plazo y cuenta con condiciones para crecer, fortalecer la lucha popular e ir
quebrando las posiciones ganadas por los representantes de la clase dominante.
Una
demostración más del descontento. Este es el reflejo del descontento que se ha
generado con los grandes niveles de segregación y desigualdad en el Chile de
hoy, donde los niveles de ganancia para las grandes empresas son millonarias,
mientras solo el 13,1% de los trabajadores en Chile gana más de $ 700.000.-
líquidos (Fundación Sol).
Analizando
este contexto en el que hoy la movilización social es el reflejo de aquellas y
aquellos que no encuentran una representatividad en el bloque dominante,
constituido por la alianza y la nueva mayoría, que continúan gobernando para
los dueños del poder y la riqueza. El escenario da claridad que debe comenzar a
elaborarse un referente contra-hegemónico que de la coherencia necesaria a las
diversas luchas que hoy se levantan como plataformas de lucha para quienes ven
la posibilidad de cambio.
La
demanda de las y los trabajadores del fin al subcontrato y al código laboral,
aquellos asalariados y no asalariados que son el claro reflejo de que el
sistema capitalista ha negado de manera sostenida con la cara de un gobierno
que dice; “El Chile de Todos” mas este discurso solo es para disfrazar el fortalecimiento
de los pilares que sostienen al capitalismo en Chile con su nueva forma “Neoliberalismo”.
Lamentablemente hoy la central de trabajadores con sus dirigencia máxima se encuentra
de rodillas frente a los poderosos, buscando la contención de la movilización y
las reivindicaciones del mundo laboral.
A
lo largo de nuestro país día a día aumentan las huelgas y las demandas por
mejoras laborales, además del aumento salarial que para todas y todos es una de
las cuestiones fundamentales que debe resolver la autoridad de gobierno. Frente
a esto, existen diversas organizaciones que comienzan a trabajar y coordinarse
entre si, por fuera de la CUT ,
en donde hoy no sienten represtación y desde dentro de la central, diversas
organizaciones entran en discusión interna acerca de continuar afiliados a
esta.
Es
momento de las organizaciones sindicales y su lucha?, tomando en cuenta que
para la ciudadanía la confianza de los sindicatos aumento de un 18 a un 21% en los últimos
tres años. El desafío es avanzar a una forma sindical inclusiva y con las
diversas organizaciones y movimientos sociales. Trabajadores somos aquellos
asalariados y no asalariados, todos somos pueblo trabajador.
La camisa de fuerza del Código
Laboral; El control que ejercen los partidos del bloque dominante sobre las
organizaciones de trabajadores y, la propia dispersión y desorganización de las
organizaciones de trabajadores más conscientes y combativas (O, lo que es lo
mismo, su falta de objetivos comunes y unidad).
Avanzar
en la lucha por el fin al código laboral, al subcontrato, contra la
precarización del trabajo con el desempleo del 6,45%, además con cifras de
crecimiento por debajo de lo esperado, pero que los niveles de ganancia de las
grandes empresas en Chile continúan siendo millonarias y avanzar las
trabajadoras y trabajadores de este territorio, que permitirá una mejor calidad
de vida y permitirá el avance del movimiento social en Chile y su destino.
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