martes, 17 de febrero de 2015

El trabajo en el contexto del Chile de hoy.

Esta columna fue publicada en la revista Punto Final en agosto del año 2014
En el contexto político actual en el que la ciudadanía se moviliza, muchas veces, de manera espontánea, incluso por cuestiones particulares que buscan recibir el apoyo de otros. Esta  alza de los últimos años es de esperar que se acreciente y acelere en este gobierno (con ciclos de ascenso y de calma) hasta que esa fuerza haga saltar la lucha a una nueva fase o hasta que sea domesticada y enmarcada por una reforma en el sistema político y económico.
Las diversos estallidos sociales en nuestro territorio que solo vienen a mostrar que hoy existe un descontento y un problema representativo de las coaliciones que se han mantenido en el poder hace ya más de 20 años. El modelo de acumulación neoliberal se encuentra en una crisis estructural que contrapone gobernabilidad con crecimiento.  De ahí que irrumpen otras fuerzas políticas y nuevos actores incluso en el senado, quienes de alguna u otra manera buscan resolver esta contradicción interna del modelo. Provocando en algunos casos, que sectores conservadores que antes no tenían confrontación política, hoy están siendo obligados a hacerlo y sacarse la careta.
Cuando se conocen las cifras acerca de la encuesta cep y que esta pone en  un nuevo escenario político al gobierno que tiene solo un 30% de aprobación, nos dice que la Nueva Mayoria  no logra recomponerse y carece de legitimidad popular , aumentando los porcentajes de la ciudadanía en sus niveles de posición política en un pequeño porcentaje. Este escenario abre amplias posibilidades para el desarrollo de la lucha independiente de las masas a nivel de base en variados sectores sociales;  posibilidades para el desarrollo de la lucha legal-institucional frente a la debilidad e ilegitimidad de la clase política. Sin embargo, la crisis del bloque dominante, del sistema político y del modelo económico no son lo suficientemente fuertes como para hacer caer al sistema por sí solo y el movimiento popular no tiene ni la fuerza ni la alternativa con la cual derribar y reemplazar a la institucionalidad vigente. La crisis de legitimidad y representatividad seguirá acrecentándose mientras no se reforme realmente el sistema binominal o mientras una fuerza política alternativa de carácter reformista no ingrese al sistema para reconfigurar el orden de los partidos. Finalmente están las condiciones para que una fuerza política alternativa de carácter popular y de clase tiene posibilidades de desarrollo en el mediano plazo y cuenta con condiciones para crecer, fortalecer la lucha popular e ir quebrando las posiciones ganadas por los representantes de la clase dominante.
Una demostración más del descontento. Este es el reflejo del descontento que se ha generado con los grandes niveles de segregación y desigualdad en el Chile de hoy, donde los niveles de ganancia para las grandes empresas son millonarias, mientras solo el 13,1% de los trabajadores en Chile gana más de $ 700.000.- líquidos (Fundación Sol).
Analizando este contexto en el que hoy la movilización social es el reflejo de aquellas y aquellos que no encuentran una representatividad en el bloque dominante, constituido por la alianza y la nueva mayoría, que continúan gobernando para los dueños del poder y la riqueza. El escenario da claridad que debe comenzar a elaborarse un referente contra-hegemónico que de la coherencia necesaria a las diversas luchas que hoy se levantan como plataformas de lucha para quienes ven la posibilidad de cambio.
La demanda de las y los trabajadores del fin al subcontrato y al código laboral, aquellos asalariados y no asalariados que son el claro reflejo de que el sistema capitalista ha negado de manera sostenida con la cara de un gobierno que dice; “El Chile de Todos” mas este discurso solo es para disfrazar el fortalecimiento de los pilares que sostienen al capitalismo en Chile con su nueva forma “Neoliberalismo”. Lamentablemente hoy la central de trabajadores con sus dirigencia máxima se encuentra de rodillas frente a los poderosos, buscando la contención de la movilización y las reivindicaciones del mundo laboral.
A lo largo de nuestro país día a día aumentan las huelgas y las demandas por mejoras laborales, además del aumento salarial que para todas y todos es una de las cuestiones fundamentales que debe resolver la autoridad de gobierno. Frente a esto, existen diversas organizaciones que comienzan a trabajar y coordinarse entre si, por fuera de la CUT, en donde hoy no sienten represtación y desde dentro de la central, diversas organizaciones entran en discusión interna acerca de continuar afiliados a esta.
Es momento de las organizaciones sindicales y su lucha?, tomando en cuenta que para la ciudadanía la confianza de los sindicatos aumento de un 18 a un 21% en los últimos tres años. El desafío es avanzar a una forma sindical inclusiva y con las diversas organizaciones y movimientos sociales. Trabajadores somos aquellos asalariados y no asalariados, todos somos pueblo trabajador.
La camisa de fuerza del Código Laboral; El control que ejercen los partidos del bloque dominante sobre las organizaciones de trabajadores y, la propia dispersión y desorganización de las organizaciones de trabajadores más conscientes y combativas (O, lo que es lo mismo, su falta de objetivos comunes y unidad).

Avanzar en la lucha por el fin al código laboral, al subcontrato, contra la precarización del trabajo con el desempleo del 6,45%, además con cifras de crecimiento por debajo de lo esperado, pero que los niveles de ganancia de las grandes empresas en Chile continúan siendo millonarias y avanzar las trabajadoras y trabajadores de este territorio, que permitirá una mejor calidad de vida y permitirá el avance del movimiento social en Chile y su destino.

Doris Gonzalez@doris_gonzalez
Doris.gonzalez@pueblo-libre.cl

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